Publicado el 26-04-2006 / Edición Nº 4 / Año III

 














POSIBILIDADES Y L√ćMITES DE LA RACIONALIDAD ECON√ďMICA PARA EL AN√ĀLISIS DE LAS CONDUCTAS POL√ćTICAS
por Benbenaste, Narciso
U.N.L.Z.
Benbenaste, Narciso - Peluso, Ana MarŪa (26-04-2006). POSIBILIDADES Y LÍMITES DE LA RACIONALIDAD ECONÓMICA PARA EL ANÁLISIS DE LAS CONDUCTAS POLÍTICAS.
HOLOGRAMATICA - Facultad de Ciencias Sociales UNLZ
Año III, Número 4, V2
ISSN 1668-5024
URL del Documento : https://cienciared.com.ar/ra/doc.php?n=412
URL de la Revista : https://www.hologramatica.com.ar

RESUMEN:
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm -1pt 0pt 0cm; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN lang=ES-AR style="COLOR: black; mso-ansi-language: ES-AR"><FONT face="Times New Roman" size=3>Por: <SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA">Benbenaste, Narciso ‚Äď Ibarra, María Carolina ‚Äď Peluso, Ana M., Verónica Benbenaste<A title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.cienciared.com.ar/ra/notas2.php#_ftn1" name=_ftnref1><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style="mso-special-character: footnote">[1]</SPAN></SPAN></A></SPAN> </P> <DIV style="mso-element: footnote-list"><BR clear=all> <HR align=left width="33%" SIZE=1> <DIV id=ftn1 style="mso-element: footnote"> <P class=MsoFootnoteText style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><A title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.cienciared.com.ar/ra/notas2.php#_ftnref1" name=_ftn1><SPAN class=MsoFootnoteReference><SPAN style="mso-special-character: footnote"><FONT size=2>[1]</FONT></SPAN></SPAN></A><FONT size=2> Narciso Benbenaste. Dr. Psicología. </FONT><A href="mailto:nbenbenaste@yahoo.com.ar"><FONT size=2>nbenbenaste@yahoo.com.ar</FONT></A></P> <P class=MsoFootnoteText style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT size=2>Ibarra, Carolina, Psicóloga; Verónica Benbenaste, Psicóloga; Peluso, Ana M. Master. Ciencias de la Educación.</FONT></P></DIV></DIV></FONT></SPAN> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm -1pt 0pt 0cm; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN lang=ES-AR style="COLOR: black; mso-ansi-language: ES-AR"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT></SPAN>&nbsp;</P> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm -1pt 0pt 0cm; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN lang=ES-AR style="COLOR: black; mso-ansi-language: ES-AR"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT></SPAN>&nbsp;</P> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm -1pt 0pt 0cm; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN lang=ES-AR style="COLOR: black; mso-ansi-language: ES-AR"><FONT face="Times New Roman" size=3>Nos propusimos considerar el concepto de racionalidad económica y su validez para aplicarlo al campo de las decisiones políticas.Para ello tomamos como referencia el trabajo clásico ‚Äú<I>El Cálculo del Consenso‚ÄĚ</I> de<SPAN style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </SPAN>James M. Buchanam y Gordon Tullock. Luego mostramos el nivel de similitud que esos autores plantean entre el sujeto del mercado ‚Äďentendido como juego de suma mayor que 0 (cero)- y el sujeto de la democracia. Por último nos concentramos en la cuestión de hasta qué punto el modelo del enfoque económico sustentado por esos autores permite explicar la racionalidad de un sujeto de la política cuando éste se halla económicamente dependiente del Estado. Concluimos que de perpetuarse las condiciones de un sujeto dependiente económicamente del Estado se asiste a un juego asimétrico. Por una parte el político tiende a incrementar su Poder y por otra el sujeto económicamente dependiente del Estado a un decremento su soberanía como elector así como su calidad de vida institucional. </FONT></SPAN></P> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm -1pt 0pt 0cm; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><U><SPAN lang=ES-AR style="COLOR: black; mso-ansi-language: ES-AR; mso-bidi-font-weight: bold">Palabras Claves</SPAN></U><SPAN style="COLOR: black">: </SPAN><SPAN lang=ES-AR style="COLOR: black; mso-ansi-language: ES-AR; mso-bidi-font-weight: bold">Racionalidad, Sujeto, Economía, Política<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></SPAN></FONT></FONT></P>
PALABRAS CLAVE:  Racionalidad, Sujeto, Econom√≠a, Pol√≠tica

Introducción

La contribución de la psicología a disciplinas como la economía y la política es creciente como lo atestiguan libros, publicaciones especializadas y congresos.

El estudio del comportamiento del sujeto en la vida econ√≥mica data desde el siglo pasado en particular con la aparici√≥n de la denominada teor√≠a subjetiva del valor[1]. Desde mediados del siglo XX una derivaci√≥n de estos estudios ‚Äď impulsado por la teor√≠a de los juegos[2]-¬† es el intento de utilizar la racionalidad del sujeto econ√≥mico como modelo de comportamiento en las elecciones y decisiones p√ļblicas en particular de la pol√≠tica.

Objetivo  General

Analizar, desde la contribución del conocimiento de la Psicología hasta qué punto la racionalidad en el sujeto de la economía, tomando como referencia los trabajos de Buchanan y Tullock, es aplicable a las decisiones del sujeto en distintos escenarios de la política.

Objetivos específicos

-          Considerar cuál es la equivalencia entre la racionalidad del sujeto del mercado (entendido como un “juego“ de suma mayor que 0 (cero) y su equivalencia con el sujeto político en condiciones de un régimen democrático. 

-          Cuál es la racionalidad del sujeto de la política en condiciones de dependencia del Estado para vivir o desarrollar su actividad económica.

-¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Solidario del punto inmediato anterior argumentar que, en la medida que para vivir esos electores dependen del Estado ‚Äďno son sujetos libres- entre ellos y los pol√≠ticos profesionales tiende a realizarse como un ‚Äújuego‚ÄĚ de creciente asimetr√≠a de Poder entre la clase pol√≠tica (Weber, M. 2000)[3]¬† y los representados.

 

Metodología

Se trata de una investigación predominantemente lógico-teórica sobre el concepto de racionalidad en el comportamiento económico y sus posibilidades y límites como modelo para transferirlo al análisis del comportamiento político.

 

Desarrollo

En primer lugar puntualizaremos la noción de racionalidad en el sujeto de la economía. Luego veremos en qué condiciones objetivas y subjetivas los autores de referencia lo consideran como modelo transferible para entender las elecciones y decisiones en la esfera política.

Por √ļltimo veremos c√≥mo, a nuestro juicio, es posible considerar el alcance de esa racionalidad cuando el sujeto que elige en la pol√≠tica no es libre (depende del Estado para vivir), o bien para realizar su actividad econ√≥mica. Este √ļltimo punto es un intento que, sin dejar de tomar como referencia el modelo considerado por nuestros autores, sin embargo as√≠ lo creemos, permite un acercamiento mayor a las realidades de muchos pa√≠ses con menor desarrollo relativo del mercado.

 

La Racionalidad en el sujeto de la economía

En su libro ‚ÄúEl c√°lculo del consenso‚ÄĚ Tullok y Buchanan definen a la Teor√≠a econ√≥mica como ‚Äútambi√©n una teor√≠a de la elecci√≥n colectiva y, como tal, nos proporciona una explicaci√≥n de c√≥mo los distintos intereses del individuo son reconciliados a trav√©s del mecanismo del comercio y el intercambio‚ÄĚ (Tullok ‚Äď Buchanan, 1993, p. 30). Tal como se desprende de esta definici√≥n, el sujeto econ√≥mico se supone un sujeto libre y racional, por lo cual ‚Äú‚Ķla acci√≥n privada obliga al individuo a ejercer su libertad mediante la obligatoria toma de decisiones.‚ÄĚ (Ib√≠d., p.66)

Con relaci√≥n a la racionalidad del sujeto, ‚Äúse dice que el comportamiento del individuo es <> cuando el individuo elige <> en vez de <> y cuando es consecuente en sus elecciones.‚ÄĚ (Ib√≠d., p. 60)

En los intercambios económicos el objetivo para cada individuo es obtener el mayor beneficio posible, que se vislumbra en la elección más beneficiosa para su interés en las condiciones de intercambio.

Tal como lo expresan Tullok y Buchanan, ‚Äúla acci√≥n racional requiere la aceptaci√≥n de alg√ļn fin y tambi√©n la capacidad para elegir la alternativas que conducir√°n hacia el logro del objetivo.‚ÄĚ (Ib√≠d., p. 64).

 

El cálculo económico aplicado a la política

Los autores del ‚ÄúC√°lculo del Consenso‚ÄĚ consideran, y su trabajo atiende a ello, que el c√°lculo econ√≥mico puede aplicarse para inteligir los intercambios de la pol√≠tica en tanto los sujetos no se hallen en una situaci√≥n que denominan de explotaci√≥n pol√≠tica. Este traslado lo argumentan planteando que ‚Äúla teor√≠a <> que puede ser construida a partir de un an√°lisis de elecci√≥n individual proporciona una explicaci√≥n para el nacimiento de una constituci√≥n pol√≠tica a partir del proceso de discusi√≥n llevado a cabo por individuos libres que intentan formular reglas generalmente aceptables, en su propio inter√©s a largo plazo.‚ÄĚ (Ib√≠d., p. 33); agregando posteriormente que ‚Äútanto la relaci√≥n econ√≥mica como la pol√≠tica representan cooperaci√≥n por parte de dos o m√°s individuos. Tanto el mercado como el Estado son mecanismos a trav√©s de los cuales la cooperaci√≥n se organiza y se hace posible. Los hombres cooperan a trav√©s del intercambio de bienes y servicios en mercados organizados, y tal cooperaci√≥n implica beneficios rec√≠procos.‚ÄĚ (Ib√≠d., p.44)

Ahora bien, entendemos que aplicar el ‚Äúmodelo econ√≥mico‚ÄĚ al √°mbito p√ļblico de la pol√≠tica es dable en una Democracia sostenida en el car√°cter republicano de las instituciones y en condiciones de una econom√≠a en desarrollo y no monop√≥lica[4]. Este contexto ‚Äú‚Ķsupone que el individuo, en tanto en cuanto participa en las decisiones colectivas, est√° guiado por el deseo de maximizar su propia utilidad y que los distintos individuos tienen distintas funciones de utilidad‚ÄĚ. (Ib√≠d., p.52) Lo cual, implica que el individuo percibe al proceso pol√≠tico como un juego de suma positiva, al igual que en el mercado. (Ib√≠d., p.50)

Si bien Tullok y Buchanan buscan la similitud entre el sujeto del mercado y el sujeto de la democracia, tambi√©n destacan la diferencia. La elecci√≥n en el √°mbito pol√≠tico representa para el sujeto un mayor grado de incertidumbre que las realizadas por el sujeto del mercado. Tal como lo expresan estos autores, ‚Äú‚Ķque los individuos sean en cierto modo menos racionales en las elecciones colectivas que en las privadas, radica en la diferencia del grado de responsabilidad en las decisiones finales. (‚Ķ) El elector-votante reconocer√°, desde luego, la existencia tanto del beneficio como del coste de cualquier acci√≥n p√ļblica propuesta, pero ni su propia participaci√≥n en los costes ni en los beneficios puede ser tan f√°cilmente estimada como en las elecciones de mercado comparables. (‚Ķ) Junto al factor de incertidumbre, que puede entenderse f√°cilmente que limita el alcance del c√°lculo racional, el individuo particular pierde el sentido de la responsabilidad de la toma de decisiones que es inherente a la elecci√≥n privada.‚ÄĚ (Ib√≠d., p. 65)

Nosotros vamos a considerar hasta qué punto es transferible el modelo económico cuando las condiciones contractualistas entre representantes y representados en la política no se dan cabalmente.

La aplicaci√≥n del ‚Äúmodelo econ√≥mico‚ÄĚ al √°mbito pol√≠tico por estos autores, se halla acotada a un modelo del deber ser de un Estado (Ib√≠d., p. 29), es decir, no se contempla aquellos casos de Estados con debilidad republicana en sus instituciones y su deficiente desarrollo econ√≥mico relativo, y menos a√ļn cuando una parte de la poblaci√≥n se trata de sujetos que no pueden denominarse libres para elegir. Que no sean libres pol√≠ticamente quiere decir que eligen condicionados por su dependencia econ√≥mica al Estado.

 

El Sujeto políticamente no libre

El sujeto económicamente dependiente del Estado cumple con los dos requisitos de la racionalidad económica que son: A) lo que estima su beneficio personal, B) presenta cierta consistencia en sus preferencias ya que  es capaz de elegir ante sucesivas alternativas siguiendo su criterio, por ejemplo cuando en una segunda vuelta electoral debe optar por alguien por quién no sufragó en la primera. 

El punto distintivo entre la racionalidad de este sujeto y la racionalidad del sujeto definido libre es el alcance del objetivo. Como ya hemos mencionado, el sujeto del mercado busca su crecimiento económico; en contraposición el sujeto no libre de la política busca la reproducción sin fin de la satisfacción de sus necesidades, tal como son estimadas desde el régimen político vigente.

El sujeto econ√≥micamente dependiente del Estado elige al pol√≠tico que en su discurso satisface m√°s su inter√©s. Pero en esa clase de sujeto su preferencia se halla, psicol√≥gicamente, expresada en lo que nosotros hemos denominado ‚Äúexpectativa de un Estado paternalista‚ÄĚ[5].

Visto en un corte moment√°neo entre el pol√≠tico que promete seguir satisfaciendo la dependencia del elector y √©ste √ļltimo, se puede establecer un modelo caracterizable como un juego de suma mayor que 0 (cero). Ambos actores obtienen o se hallan en v√≠speras de obtener sus respectivos beneficios, satisfacci√≥n de necesidades de un lado, y logro de incremento de Poder en el otro. De perpetuarse este tipo de situaciones y ampliarse la poblaci√≥n de sujeto econ√≥micamente dependiente puede tornarse en un juego de creciente asimetr√≠a con incremento de Poder en el pol√≠tico y p√©rdida creciente de soberan√≠a ¬†en el elector. Por lo cual, el pol√≠tico no tendr√≠a mayor inter√©s en que, desde el Estado, se fomentaran aquellas pol√≠ticas adecuadas para establecer las condiciones objetivas y subjetivas[6] para que el sujeto pueda insertarse efectivamente en el desarrollo econ√≥mico.¬†

Esa asimetr√≠a se puede concretar al menos en dos instancias: A) el socavamiento de la soberan√≠a de los votantes. En este sentido los pol√≠ticos (gobierno) pueden intentar modificar las constituciones con vistas a¬† legalizar la posibilidad de una reelecci√≥n indefinida de los gobernantes. Otro proceder que coayuda al mismo sentido es el uso de los recursos del Estado para privilegiar al Partido en el Poder y obstaculizar las posibilidades de publicidad y organizaci√≥n de la oposici√≥n. B) La degradaci√≥n de la calidad republicana de las instituciones. La tendencia a indiferenciar los tres Poderes, espec√≠ficamente que el Ejecutivo controle el Legislativo y en particular la Justicia. Esta clase de accionar ocurre a la vez que se verifica la b√ļsqueda hacia la indiferenciaci√≥n entre Partido (o l√≠der en caso m√°s extremo), Gobierno y Estado.

De manera muy escueta podemos se√Īalar que la perpetuaci√≥n del c√≠rculo vicioso antes descrito puede devenir por dos situaciones. En primer lugar, por procesos ex√≥genos, la incidencia del desarrollo mundial del mercado que presiona para la mejor√≠a de la productividad de la econom√≠a de los pa√≠ses y transitivamente de la capacitaci√≥n de la poblaci√≥n. En segundo lugar, la emergencia de l√≠deres que percibiendo la creciente globalizaci√≥n de la econom√≠a, produzcan cambios a favor de la mayor inserci√≥n de la poblaci√≥n en el desarrollo econ√≥mico. Con lo cual, se establece un factor para favorecer las posibilidades de un sujeto pol√≠ticamente libre, en relaci√≥n a la no dependencia econ√≥mica del Estado.

 

Conclusiones

Nos hemos interesado en discutir hasta qué punto el enfoque económico presentado por Buchanan y Tullock es transferible a las decisiones políticas. En particular consideramos la racionalidad en el sujeto cuando las condiciones en que la democracia no se halla claramente sustentada en el control del Poder, es decir en el carácter republicano de las instituciones ni, solidariamente, en un desarrollo que permita a la población no depender económicamente del Estado.

Sostuvimos que 2 (dos) atributos de la racionalidad del sujeto econ√≥mico se mantienen en el sujeto de la pol√≠tica: la b√ļsqueda del beneficio y coherencia para elegir ‚Äúm√°s‚ÄĚ que ‚Äúmenos‚ÄĚ de lo que el sujeto cree que le conviene. Pero es en el objetivo de la racionalidad donde, entendemos, se halla la diferencia sustantiva entre un sujeto no libre (econ√≥micamente dependiente del Estado) y sujeto, en ese sentido, libre. Consideramos que el objetivo hace a la b√ļsqueda de un beneficio que, en un caso, puede perpetuar al sujeto como reh√©n del pol√≠tico e incluso deteriorar su calidad de vida institucional as√≠ como su libertad de elegir mientras que, por el contrario, el sujeto del mercado -entendido como juego de suma mayor que 0 (cero)- y de una democracia sustentada en instituciones republicanas, tiende a crecer en su beneficio econ√≥mico y, con ello al menos, contar con un importante factor para seguir garantizando su soberan√≠a como sujeto pol√≠tico.

 

Bibliografía

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† BENBENASTE, Narciso, (2003), ‚ÄúLa madurez pol√≠tica en los argentinos‚ÄĚ, Buenos Aires, Editorial Eudeba.

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† BUCHANAN, James ‚Äď TULLOK, Gordon (1993) ‚ÄúEl c√°lculo del Consenso‚ÄĚ. Espa√Īa, Editorial Planeta ‚Äď Agostini.¬†

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† DOBB, M. (1938), ‚ÄúIntroducci√≥n a la Econom√≠a‚ÄĚ F/C/E. M√©xico.

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† NEUMANN, Van J. y MORGENSTM, O. (1947) ‚ÄúTheory of Games and Economic Behavior‚ÄĚ, Princeton-New Jersey, segunda edici√≥n,.Princeton University Press.

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† WEBER, Max. (2000) ‚ÄúEl Pol√≠tico y el Cient√≠fico‚ÄĚ. Espa√Īa, Editorial Alianza.

 



[1] ‚ÄúLa primera diferencia notable entre los viejos y los nuevos economistas consist√≠a en un desplazamiento de la atenci√≥n hasta entonces puesta en la oferta y el costo, hacia la demanda del consumidor y la utilidad como determinantes del valor de cambio‚ÄĚ. Dobb, M. (1938), Introducci√≥n a la Econom√≠a. F/C/E. M√©xico.

[2] Neumann, van J y Morgenstrn, O (1947) Theory of Games and Economic Behavior, segunda edición, Princeton University Press. Princeton-New Jersey.

Para una aplicación a la economía puede, por ejemplo, verse: Friedman, J.W. (1991): Teoría de juegos con aplicaciones a la economía. Editorial Alianza Universidad.

[3] ‚ÄúHay dos formas de hacer de la pol√≠tica una profesi√≥n. O se vive ‚Äúpara‚ÄĚ la pol√≠tica o se vive¬† ‚Äúde‚ÄĚ la pol√≠tica. La oposici√≥n no es en absoluto excluyente. (‚Ķ) Vive ‚Äúde‚ÄĚ la pol√≠tica como profesi√≥n quien trata de hacer de ella una fuente duradera de ingresos; vive¬† ‚Äúpara‚ÄĚ la pol√≠tica (‚Ķ) ha de ser econ√≥micamente independiente de los ingresos que la pol√≠tica pueda proporcionarle‚ÄĚ. Weber, Max (2000), Primera Edici√≥n 1967. La pol√≠tica como Vocaci√≥n. Alianza Editorial. Espa√Īa. P. 95

[4] Una fundamentaci√≥n de estas implicaciones se halla en el trabajo de Dr. Narciso BENBENASTE ‚ÄúPsicolog√≠a de las sociedades de mercado‚ÄĚ, Editorial Castellana, (en prensa).¬†

[5] Por ‚ÄúExpectativa de un Estado paternalista‚ÄĚ se entiende que el Estado debe satisfacer las necesidades como una caracter√≠stica permanente en oposici√≥n a un Estado que cree las condiciones para el desarrollo individual de la poblaci√≥n.

Esta caracter√≠sticas de los sujetos se ha comprobado emp√≠ricamente en encuestas de 2003 y 2005, cuyos resultados se han publicado en: ‚ÄúLa madurez pol√≠tica en los argentinos‚ÄĚ, 2003, Editorial Eudeba, p. 172 y ‚ÄúEl paternalismo de Estado y su efecto sobre la democracia en los estudiantes universitarios‚ÄĚ presentado en las Jornadas de Investigaci√≥n de la Facultad de Psicolog√≠a ‚Äď UBA, 2005.

[6] Las objetivas son aquellas condiciones para las inversiones y otros aspectos válidos para el crecimiento económico en un mercado competitivo. Las subjetivas son las mejoras de la calidad educativa y la mayor inclusión posible de la población. 

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